Tres siglos después...
... tres siglos después vuelvo a tener tiempo y algo de ganas para pasarme por aquí, cuando he conseguido instalar la red en casa, y que la gorda duerma algunas horas seguidas.
He sufrido una mutación, un cambio radical. Soy madre. Irreversible. Inevitable.
Aún estoy en shock por ello.
Todo es diferente. Todo ha cambiado.
He pasado los últimos 9 meses balanceándome entre un dulcísimo bienestar , una paz interior y la histeria, el miedo.
No me gusta el embarazo. Aún me resulta incomprensible haber llevado un niño dentro de la barriga tanto tiempo. Eso era maravilloso. Pero las expectativas que se crean, los comentarios insoportables, repetitivos, los tópicos de todos los que te rodean, consejos, recomendaciones, preguntas... eso ha sido insoportable.
Ser madre, sin embargo, me ha dejado al desnudo. Me ha puesto en mi sitio. Estoy aterrada.
Y me he dado cuenta de que soy como todo el mundo. Que he caído donde todos los demás caen. No soy diferente, ni especial. No soy mejor. Tengo los mismos miedos que todos. La inexperiencia de todos. Los defectos de todos.
En definitiva, se me cae la baba, me he vuelto sobreprotectora. Terrible.